domingo, 10 de junio de 2018

Amalia viaja 5. Su equipaje.


Equipaje

No hay que viajar con mucho, pero sí pensar muy bien la lista de cosas indispensables para el bebé. Hay que preveer momentos en que el bebé esté aburrido, o se manche mucho un pañal, o bien tenga hambre. Hay que considerar que el bebé se puede enfermar, hay que llevar algunos elementos que el bebé esté acostumbrado, como su pañito de apego o lo que use para dormir. Algo importante es llevar bolsitas, nunca se sabe dónde ni cómo va a manchar un pañal y no hay donde tirarlo en todos lados. Hay que llevar mucha ropa de cambio, un bebé usa al menos dos mudas por día. Y es bueno llevar de viaje un jabón para lavar la ropa, el blanco neutro. Al final de día es práctico tomarse un ratito para lavar algunas prendas.

Mi equipaje para ella y para mí fue en todos los viajes igual, ya sea para un viaje de 3 días como para uno de 15. Una valija pequeña, de no más de 12 kg completa a tope, y una mochila que en el viaje uso todos los días para andar en la ciudad. Conviene que la mochila tenga varios compartimentos para poder dividir la zona donde llevamos las cosas de la comida, del cambio de pañales y otro sector para las cosas nuestras.

Para viajar en avión hay que saber que no se puede viajar con más de cuatro cajitas de leche de 200 ml en la mochila de mano. Todas las cremas que llevemos además no pueden superar los 100 ml, y ponerlo dentro de una bolsita ziploc. No se pueden llevar elementos cortantes, por lo que si tenés una tijera para abrir los cartones de leche o un alicate para cortarle las uñitas al bebé, tendrás que dejar todo eso en el equipaje despachado. Mejor programar esto y no cometer errores para no tener demoras en los controles, que ya de por sí son molestos pasarlos con un bebé y cochecito.
Nosotros decidimos llevar nuestro cochecito de viaje siempre,. Amalia ya está acostumbrada y sabemos que allí va cómoda y que si se duerme va a descansar. Muchos que viajan al extranjero
deciden comprar un paragüitas por poco dinero en cualquier shopping y después regalarlo. Considero que conservarle ciertos elementos que ya conoce es bueno para su mayor bienestar durante el viaje. Ya va a tener que lidiar con demasiados cambios.

No olvidarse!

  • Ir despacio, tomarse tiempo para todo.
  • Observar cómo está el bebé, si ella tiene sus necesidades cubiertas va a estar de mejor humor y va a dejar a los papás poder viajar más tranquilos.
  • Tratar de presentarle al bebé todos los estímulos posibles, eligiendo actividades que pueda disfrutar, no imponiendo horarios extraños ni demasiados esfuerzos.
  • Volver temprano al hotel, disfrutar también de ese momento de descanso.


Amalia viaja 4. Mar del Plata.

Amalia viaja 4. Mar del Plata. Amalia tiene 10 meses.

En este viaje consideré mucho el clima. Mar del Plata es un lugar muy frío y no quería exponerla a una temperatura que la pudiera enfermar. Poner y sacar el abrigo es muy molesto, la lucha para que se dejara la bufanda tapándole la boquita, ponerle las zapatillas miniatura para que no tenga frío en los pies. Todo un trabajito para salir a la calle. Eso es Mar del Plata, por eso en parte me fui de la ciudad. No extraño la ciudad ni un poquito. Al contrario de lo que me pasaba cuando viajaba esta vez extrañé mi casa, mi lugar, mi familia.


Amalia tuvo muchísima vida social con todas las presentaciones a familiares y amigos. Terminó agotada pero feliz de jugar, de hablar, de sonreír sin parar.

De ida tome un bus, tardó 12 horas en llegar. Amalia durmió gran parte del viaje, pero me dí cuenta que aún es muy chica para tantas horas de colectivo, no duerme bien, no descansa. De regreso opté por el avión. Un servicio nuevo de Avianca de vuelo directo Santa Fe- Mar del Plata al mismo precio que lo que sale el bus. En tres horas estuve en casa.  Finalmente.

Fue una primera etapa del año con mucho movimiento. Se viene otra mitad de año más tranquila, sin planes de viaje por ahora. El trabajo sigue en casa, motivando a Amalia a conocer algo nuevo todos los días, estimulando su curiosidad desde casa. Este otro tipo de viaje.


Amalia viaja 3. New Orleans. Estados Unidos.

Amalia viaja 3. Estados Unidos. Amalia tiene 8 meses.

Este viaje llevó mucha planificación para que las cosas salieran bien. Cambió muchísimo mi manera de viajar. Antes no hacía reservas de hotel, hoy viajamos con todo reservado. No quiero sorpresas al llegar a una ciudad con Amalia cansada. Elegí hoteles que nos ofrecieran departamentos con cocina y cuna con colchón. Llamativamente en Estados Unidos los hoteles ofrecen lo que ellos llaman Pack and Play, una especie de practicuna, pero la ofrecen sin colchón ni sábanas de bebé. Tuvimos que
pedir específicamente que inventaran algún tipo de colchón. Hay que insistir con esto, y hacerlo con tiempo. La cocina me permitió seguir una dieta sana para Amalia, procurando que los platos no tengan sal ni azúcar. Para comer, como Amalia se sentaba pero aun con posibilidad de caerse de la silla, usé un cinto mío alrededor de una silla que la sostenía a Amalia en caso de querer irse hacia adelante. Fue una idea práctica y fácil.

Viajar es adaptación, es tratar de preveer algunas cosas pero sabiendo que vamos a tener que ser prácticos y más flexibles. En casa Amalia tiene su plato y cuchara; de viaje usamos cualquier plato y cuchara, en casa usamos el vasito vertedor; de viaje le damos agua con un vaso común, en casa juega con sus juguetes; de viaje juega con algunos elementos de cocina que no sean peligrosos.
Los vuelos también fueron bien planificados. Amalia ya pesaba más de diez kilos (el máximo para que Aerolíneas Argentinas te de una cuna), pero igualmente pedimos la cuna tres meses antes. No tuvimos suerte. Cuando hicimos el check-in en el aeropuerto nos indicaron que todas las cunas estaban ocupadas, lo que resultó mentira. Los asientos estaban ocupados, pero no había ningún bebé en el avión más que Amalia.

Tomamos algunas decisiones muy buenas para viajar con una beba. Reservamos tres asientos, en vez de dos, a pesar de que con menos de dos años los bebés pueden no pagar asiento y viajar arriba de un adulto. Esto nos permitió descansar bien, disfrutar del vuelo. Es más dinero, pero vale totalmente la pena. La segunda buena decisión fue viajar de día, sin modificar el sueño. A lo largo del viaje también decidimos viajar siempre de día y hacer noche en hoteles en la ruta. Esto nos permitió descansar a todos bien. Al otro día estábamos frescos para seguir andando, con ganas de seguir en el camino más que de llegar.

Siempre hay cosas por hacer con una beba, claro que se limitan algunos tiempos y salidas. Salir a cenar afuera lo descartamos, a no ser una cena muy tempranera, tipo 7/8 de la noche para poder volver al hotel y dejar descansar a la beba. Es verdad igualmente que los bebés se adaptan, pero en algún momento demuestran su malestar. Nosotros solo hicimos dos salidas, para ver un poco la noche de New Orleans, de lejos, esa noche que ya no me interesa. Cambian las prioridades y las ganas. Prefiero hoy volver al hotel, bañar en paz a Amalia, acostarla y quedarme charlando tomándome una cerveza o bien acostarme a leer. Al otro día arranca el show nuevamente, el show de Amalia, así que hay que descansar.

La gente le sonríe, ella feliz. Viajar para un bebé es presentarle un mundo de estímulos nuevos. Rostros, idiomas, olores, colores, texturas, ruidos, comidas. Es verdad que no se va acordar del Acuario de New Orleans, del paseo en bote por el pantano, de sentarnos en Stanley, esa esquinita tan hermosa de la ciudad. Pero todo, absolutamente todo, aporta a su desarrollo sensorial y neurológico. No es lo mismo ponerle una pantalla delante que llevarla a pasear por el Barrio Francés, no es lo mismo darle de comer fideos todos los días que dejar que prueben sabores nuevos desde ahora, no es lo mismo que escuchen el idioma español toda su vida que estar expuesta al inglés, italiano y francés aunque sea de vez en cuando. Sus ganas de ampliar el mundo, de curiosidad se estimulan también, en eso también estamos trabajando.