martes, 2 de febrero de 2010

Antigua Colonia del Sacramento.

Colonia es mucho más linda de lo que yo la recordaba, seguramente está ahora mucho más preparada para el turismo. El barrio histórico es una delicia para quien gusta de la historia y de conocer el pasado. Entre el paisaje callejero y el mirar algunas pinturas de época uno puede recrear toda la vida colonial en la mente: las mujeres caminando erguidas con sus vestidos y peinetones imponentes, los distinguidos comerciantes esperando los barcos en el puerto, los soldados custodiando la muralla y el puente, las lavanderas, los negros mulatos e indios cargando sobre los hombros el desprecio inmerecido de los blancos y la bandera portuguesa, española u oriental, dependiendo de la fecha.


Ocho pequeños museos jalonan un recorrido histórico que nos cuenta de su primer fundación portuguesa, allá por el año 1680, de su vida diaria, de los extintos charrúas. DE estos últimos nos llamó la atención la etimología de su nombre. Parece que la palabra charrúa no es de origen nativo, sino que es una palabra gallega que usaban en los carnavales para referirse a las máscaras ridículas que algunos usaban. Un piloto portugués regresó a Europa luego de contactar a estas tribus refiriéndose a ellos como "charrúas", significando hombre feo, zaparrastroso, desprolijo y mal vestido. Un investigador clama que la famosa comilona de Juan Días de Solís (por parte de los indios) no fue tal. Nunca se comprobó que los charrúas fueran antropófagos. Muy en cambio supone que, viéndose derrotados y corridos por estos "charrúas" prefirieron los españoles vendernos la imagen de unas fieras salvajes y comehombres (como yo los imaginaba en mi infancia) ante que se supiera que los corrieron unos simples indios con taparrabos y boleadoras.

Pudimos descubrir que la ciudad fue plenamente portuguesa hasta fines del siglo XVIII. Luego la tomaron los españoles, hasta que Artigas revolucionó la banda oriental. Luego volvieron los portugueses, ya como Imperio del Brasil. Finalmente las Provicnias Unidas apoyaron la sublevación oriental y estalló la guerra. Tres años más tarde Uruguay era independiente y Brown recibió una casa de regalo en Colonia, que aunque nunca llegó a ocupar, es parte de la red de museos de la ciudad.

Los brasileños, en verdad, volverían a pisar Uruguay. En el 52 lo harían para ir a voltear a Rosas y en el 65 para desencadenar la guerra de la triple alianza (esto de ser Imperio nunca es fácil, sobre todo para los demás). Pero eso ya es otra historia...

Ahora nos encontramos en la gran capital, Montevideo, esperando Las Llamadas. Vendrán pronto otros informes...

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Foto 1: Una callecita de la ciudad vieja de Colonia.
Foto 2: Atardecer en Colonia.
Foto 3: Como somos unos chetos, nos fuimos a comer un exquisito panini al Yacht.

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