jueves, 11 de marzo de 2010

Curitiba, una ciudad modelo.

Curitiba

Llegamos a Curitiba en ómnibus. Ozir nos avisó que nos pasaba a buscar con Eliane, su compañera de viajes. Pensábamos quedarnos dos días, pero tanto lo bien que nos sentimos hospedados como el interés que nos despertó Curitiba nos decidió a quedarnos por cinco días.

El interés por esta ciudad había nacido viendo un documental sobre su sistema de transporte. Luego, leyendo la guía Lonely Planet Brasil, descubrimos que era una ciudad modelo en el país tanto por este motivo como por la conciencia ecológica, la recolección y reciclaje de residuos, los espacios verdes, etc.
Curitiba no nos defraudó. Es una ciudad a copiar en muchos sentidos, y más aún porque es una ciudad latinoamericana. Muchas veces creemos que "aquí eso no se puede" y copiamos modelos de Europa o EEUU. Curitiba es un ejemplo, por qué no seguirlo?

A lo largo de nuestra estadía fuimos verificando todos nuestras expectativas.

Ozir, Eliane y la hija de Eliane, Alice, son Couchsurfers muy activos, tanto por lo que viajan como por cómo y cuantos viajeros reciben (hasta tienen un libro de visitantes).

En la primera mañana nos invitaron a comer al Mercado Público donde nos convidaron unos espectaculares crepes. Nos dejaron allí, ya que ambos tenían que salir a trabajar. Tuvimos que esperar un rato a que pase la lluvia recoriendo los pasillos del mercado (aquí llueve mucho, para, llueve, para...y así).  Cuando finalmente paró salimos a recorrer el centro de la ciudad.

Primera alegría: las calles son impecables. En un "experimento" que se hizo en algunas grandes ciudades, se dejó de barrer la calle principal por un día para ver cuánta basura se acumulaba en ella. Hubo ciudades que recogieron hasta 1 tonelada de basura. Aquí sólo juntaron 30 kilos.

Por la noche nuestros anfitriones nos llevaron a una reunión de couchsurfers de la ciudad. Allí pudimos conocer a Marcio, que se ofreció a pasearnos por la ciudad al otro día. Con él fuimos al Largo da Ordem (un barrio muy bien conservado del centro) y al museo Oscar Niemeyer. Oscar Niemeyer es un arquitecto brasileño muy reconocido, que construyó los más representativos edificios de Brasilia y otros famosos en el resto de Brasil, Francia y Argelia, entre otros países del mundo.

Luego de eso fuimos a charlar y tomar unas cervezas. Allí Marcio nos contó más sobre la ciudad, sobre sus tres años de vida en Europa y cómo quiere volver a vivir por largo tiempo en Curitiba.

Segunda comprobación: la limpieza y el reciclaje están bien naturalizados en la conciencia de los curitibanos. Cuando Marcio se estableció en el País Vasco alquiló un departamento con otros brasileños. Naturalmente compró e instaló dos tachos de basura en la cocina. Sus compañeros lo miraban incrédulos. El explicó: "Basura orgánica y basura inorgánica". Sus compañeros no curitibanos lo miraron con asombro y con ironía dijeron: "qué raros estos curitibanos!".

El sábado conocimos con Ozir algunos de los parques que tiene la ciudad.

Tercera comprobación: la ciudad tiene varios y amplios espacios verdes, bicisendas, centros culturales, etc. Todo ello con acceso fácil y pronto desde cualquier lugar de la ciudad.

Por la noche cocinamos unos ricos ñoquis para nuestros anfitriones.

El domingo seguimos comiendo. Esta vez, comida brasileña. Fuimos con Ozir y Eliane a conocer Morretes a través de la Estrada Graçiosa, el viejo camino jesuita que unía la ciudad, a 900 metros de altura, con el puerto. Allí probamos el Barreado, un plato de carnes varias cocinada de un día para el otro en sus propios jugos. Se come con arroz blanco y banana. Igual que la feijoada nació como plato popular de los esclavos; era la carne que la peonada no comía. Hoy se come hasta en los restaurantes más finos de la ciudad.  No sale menos de 15 reales, pero se come "a vontade" (hasta reventar).

El paseo fue un hermoso regalo de Ozir y Eliane. Un puebo colonial, muy floreado, cruzado por un río, excelentemente conservado y con mucho artesanato... es un sueño.

Finalmente el lunes partimos. Conservamos recuerdos hermosos y largas e interesantes charlas, de las cuales surgieron diferencias lingüisticas "engraçadas" (graciosas, no grasadas). Por ejemplo, saben cómo llaman  a la calle empedrada, al adoquín... no, nada que ver: es "paralelepípedo". Llaman "sandalia social" a los zapatos de salir femeninos. Alguien puso una trompeta al viento a ver si suena? Les dio gracia que llamemos "instrumento de viento" a lo que ellos llaman "instrumento de sopro" (que es más lógico). Nos despedimos muy efusivamente de nuestros anfitriones.

Salimos nomás.

Última comprobación: el sistema de transporte es un lujo. Bien pensado, bien armado, eficiente y rápido. Pueden verlo en este link . Ahí está todo. Ni Buenos Aires (más grande que Curitiba), ni Mar del Plata (más chica) tienen una página que describa tan funcionalmente su sistema de transporte colectivo.

La Ruta.

El día de ruta fue muy positivo. Nos confirmó una teoría que ya teníamos: en Brasil conviene buscar la ruta más pequeña, ya que los pocos autos que pasan seguro te llevan. Y así fue que yendo de pueblo en pueblo pudimos hacr más de la mitad del viaje a Campinas. Cuando llegamos a la autopista tuvimos que tomar un ómnibus. Pero pudimos disfrutar de un viaje increíble por las sierras del norte del Estado de Paraná con las charlas interesantes de quienes nos llevaron. Seguimos descubriendo asentos, palabras y expresiones nuevas.

Pasamos una noche en Itapetininga, en el sudoeste del Estado de San Paulo y a la otra tarde llegamos a Campinas. Estamos esperando a Giovanni, nuestro contacto CS, adentro de su casa, sin nadie que nos acompañe y aún no lo conocemos. Rarezas ruteras. En la próxima seguimos contando.

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Foto 1: Largo da Ordem, barrio de Curitiba excelentemente conservado.
Foto 2: En el mercado público, Alice, Ozir, Eliane, Fabi y Regi.
Foto 3: Regi y Marcio tomando una cerveza frente al "ojo" de Niemeyer. Aunque no lo crean, en ese edificio está una de las salas de exposición del museo.
Foto 4: El Barreado, plato típico Paranaense.
Foto 5: Con Ismair, el primer camionero que nos levantó desde que dejamos Argentina. Una ruta incríble con una vista privilegiada.

1 comentario:

  1. Mis amigos argentinos!! Espero que os vaya todo bien por nuestro Brasil y también por los otros países que vais a visitar!
    A ver si nos encontramos en Mar del Plata un día!
    Un abrazoooooo! Márcio

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