lunes, 12 de abril de 2010

Brasilia, la gran capital del futuro y algunas lecturas de viaje.

Con un poco de miedo por las distancias que ahora nos esperan nos lanzamos a la ruta. El primer día fue bueno, llegamos hasta un pueblo llamado Tres Marías, donde el camionero nos ofreció dorimir en alguno de los autos que estaba llevando. Pero la verdad es que, en este viaje, preferimos, cuando se puede elegir, bañarnos y dormir bien todas las noches. Así que optamos por un hotelito que resultó pésimo,pero que nos permitió bañarnos y, graciosamente, ofrecían también el desayuno, incluído en el mismo precio. Raro para un lugar donde había pulgas, la separación del cuarto al baño no llegaba al techo y el dueño de la posada atendió casi en calzones.

Al otro día costó salir del pueblo porque llovía. Pero al final nos levantó una chica que tenía ganas de estudiar medicina en la Argentina pero que no sabía que en nuestro país se habla español y creía que nuestra moneda era el euro.

De alguna manera nos encontramos en una estación de servicio, a cien kilómetros de Brasilia, pero ya oscureciendo. Nos salvó un ómnibus que pasó y nos levantó.

Brasilia, capital del futuro... de los años 50!

Felices y emocionados de estar llegando a la mitad exacta de Brasil, nos encontramos con Natalia y Alessandro, nuestros contactos CS. No sólo nos ofrecieron unas charlas geniales y súper interesantes, sino que Natalia nos dejó su departamento para nosotros. Nos dio vergüenza al principio, ya que su hospitalidad fue extrema. Realmente disfrutamos y descansamos durante los tres días que pasamos en su casa.

Natalia es periodista y vino a probar suerte a Brasilia hace un año y medio. Para un periodista, esta ciudad, junto con San Pablo, son los dos centros neurálgicos del país más interesantes para su profesión. Todo acontece en estas ciudades. Aquí Natalia conoció a Alessandro y están juntos hace ocho meses. Disfrutamos tres cenas juntos. Las charlas eran tan buenas que terminábamos yendo a acostarnos a cualquier hora. Para nosotros, ningún problema, pero ellos tenían que trabajar al otro día como cualquier mortal. Pudimos sacarnos un montón de dudas, qué piensan los brasileños de Getulio Vargas? Porque Lula la puso a Dilma como candidata del PT? Va a ganar? Los habitantes de Brasilia, creada tan sólo hace 50 años, ya tienen acento propio? Porque eligieron Brasilia para vivir? Qué tiene de bueno y de malo?


Brasilia fue oficialmente inaugurada como capital en el año 1960, luego de tres años de iniciada su construcción y de forzar a los funcionarios cariocas a mudarse de la Cidade Maravilhosa al "far west" brasileño de aquellos tiempos. Fue el presidente Juscelino Kubitschek quien aprovechó políticamente la necesidad de descentralizar todo el poder de Río de Janeiro. Concretó la vieja idea de mover la capital a una ciudad totalmente nueva en territorio despoblado. El proyecto modelo de la ciudad lo hizo Lucio Costa. La ciudad finalmente se construyó en la mitad de Brasil. Así fue que Kubitschek es recordado siempre como un héroe nacional, "el gran constructor".


El Plano Piloto de la ciudad tiene forma de pájaro o avión, con los sectores residenciales en las alas y los sectores comerciales y administrativos en el cuerpo y cabeza. Tiene un lago artificial con forma de medialuna que corre de una extremo de ala a la otra, pasando por la cabeza. Un moderno y llamativo puente cruza la laguna. Los portugueses cargan a los brasileños: "Ustedes nos llaman brutos y nos cargan, pero acá hicieron primero el lago artificial y después se dieron cuenta de que necesitaban un puente."

El principal arquitecto de los edificios de la ciudad es el famoso Oscar Niemeyer. La ciudad está organizada en sectores o bloques llamadas "Superquadras" que cuentan con área comercial propia. Además de eso hay sector de autarquías, donde se ubican los edificios estatales, sector de hospitales, sector comercial grande y nos divirtió cuando vimos el cartel "Sector de Diversiones" donde nos imaginamos que la gente pasa y rie obligadamente.

La ciudad está buena para vivir, pero aún no tiene su espíritu propio. Es muy abierta, en algunos de sus espacios verdes uno se siente casi en el medio del campo. Lo sentimos así cuando nos lanzamos a caminar desde el Palacio de Planalto (oficina presidencial) hasta el Palacio da Alvorada (residencia presidencial). Lo que parecían quince minutos de agradable paseo por el parque fue una hora de sufrimiento por una pampa asolada por el sol.

Los sectores residenciales originales del plano piloto parecen monoblocks grises de la Europa comunista, sin embargo, al caminar por los pasillos arbolados, uno aprecia el bienestar con que se vive en esos barrios de clase media. Los bloccos son relativamente pequeños, entre tres y seis pisos cada uno y las áreas que ocupan son verdes y abiertas al público, con lo que uno no se siente como abeja en un panal. A pesar de ser una ciudad de diseño y tener avenidas amplias y bien interconectadas, el parque automotor creció hasta saturar la red. En hora pico hay embotellamientos, no hay incentivo para la utilización de bicicletas y faltan sendas pedestres entre algunos sectores de la ciudad.

En un sector de 800 metros llamado "Explanada de los Ministerios" se encuentran casi todos los edificios federales y la mayoría de los edificios que visitamos, como el Congreso Federal, el Palacio Itamaraty, el Palacio Planalto y el Museo y Teatro Nacional. Lamentablemente muchos lugares estaban enplena restauración y no pudimos visitarlos.

En la visita al Congreso Federal descubrimos que sólo 4 senadores nacionales son del Partido de los Trabajadores (el partido de Lula). Eso nos explicó las recurrentes decepciones de quienes se lamentan que "Lula no llevó a cabo todos los cambios que yo esperaba de él; es igual que los demás". En el Palacio da Alvorada, la residencia del presidente, tuvimos que esperar fuera para entrar, ya que Lula tuvo que recibir a la presidenta de Liberia y las visitas fueron demoradas. La guia hablaba un portugués muy claro y, gracais a nuestro cada vez mejor manejo del idioma, pudimos entender todo el paseo.

Otro lugar que visitamos fue un cuarteto de superquadras que era el único que había sido completado tal como había sido diseñado originalmente. En el conjunto de superquadras residenciales sur 107-108-307-308 uno encuentra jardín de infantes, escuela pública, club deportivo y social, centro de salud, cine, iglesia, centro cultural, y, como en todas las superquadras, sus 4 sectores comerciales locales.

Aprovechamos la estadía para darnos la vacuna contra la Fiebre Amarilla y cruzamos los dedos para no sentir los típicos malestares posteriores a esta fuerte vacuna. Por suerte nada pasó, estamos listos para el Amazonas. El trámite fue sencillo y gratuito, cum plimentamos con la única vacuna que nos pedían para entrar en los demás países.

Nos despedimos de Natalia y Alessandro y partimos al otro día rumbo al este, hacia la costa de Bahía. La ruta nos depararía nuevas aventuras.

Algunas lecturas de viaje.

Entre nuestros intentos de aprender portugués está la lectura. Venimos leyendo exitosamente algunos libros, como Farda, Fardão y Camisola de Dormir, del famoso escritor bahiano Jorge Amado. El autor, que fue diputado por el Partido Comunista Brasileño en los años 40, ideó un drama en el que el Coronel Agnaldo Sampaio Pereira, un nazi, jefe de las fuerzas de seguridad, protegido y figura de la dictadura del Estado Nuevo de Getulio Vargas, se dispone a entrar por voto unánime a la Academia Brasileña de letras (quién se animaría a votar en su contra?!). Un grupo de académicos consigue a un general demócrata autor de un par de libros mediocres y se diponen a presentar una pequeña pero significativa lucha contra el fascismo.

Otro libro que leímos fue "Galvez, Emperador de Acre". Acre es un pequeño estado, justo al norte de Bolivia, que Brasil le compró a los bolivianos cuando la época de oro del caucho. Según los bolivianos fue casi un robo de los brasileños. Gálvez es un aventurero digno de un film kusturiquense que forma un ejércitode ebrios y otras calañas y conquista el imperio a la sombra de una sociedad secreta que quería ese territorio para Brasil. Marcio Souza, su autor dice que la historia está basada en un personaje real.

Además de aprender palabras nuevas y familiarizarnos con expresiones del portugués, la lectura nos permite meter un poco más la nariz dentro de la cultura e historia brasileñas.

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Foto 1: Fabi tratando de entender el mapa de Brasilia frente al Congreso Federal. Se ven dos tazas: la boca arriba es la Cámara de Diputados, la boca abajo es el Senado.
Foto 2: Nosotros dos junto a Alessandro y Natalia, faltó su fotogénica gata Margot.
Foto 3: Plano Piloto de Brasilia.
Foto 4: Centro Comercial de Brasilia.
Foto 5 y 6: Palacio da Alvorada.

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