martes, 6 de abril de 2010

Historias de rutas, trenes y otras anécdotas.

La ruta nos sigue presentando personajes que nos quieren evangelizar. Viajando de Río a Vitoria nos levantó un hombre que amerita su descripción. A Regi le hizo acordar un personaje de Roberto Arlt, esos que tienen proyectos de riqueza eterna. Este hombre buscaba oro y diamantes. Estábamos cruzando el Estado de Minas Gerais, que, como su nombre lo indica, es un estado históricamente minero. Este hombre contó abiertamente que desde hace seis años tiene dos mujeres (pero él ama a su esposa) y que estaba a punto de comprar una camioneta 4 x 4 de 70.000 R$. A la par hablaba de a búsqueda de la verdad, indisolublemente ligada a Dios y criticaba a la sociedad de consumo y a los que viven en pecado. Curiosas contradicciones, no?

También nos entretuvo con otras cosas. Nos contó la historia de Paulo Coelho (el escritor), Raúl Selles (un gran cantante de acá) y el diablo (qué trío!). Según nos dijo, hicieron un acuerdo para tener fama, dinero y mujeres. Así compusieron "Vida Alternativa", un viejo hit brasilero. De acuerdo a la leyenda, al cantarla uno invoca a Belcebú. "Yo les voy a recitar una parte, así la conocen, y, si la escuchan, cambien de radio...". Luego de que nos la recitara pensamos "Tócala de nuevo, Sam". Luego paso a la medicina. Entre otras cosas nos explicó que si uno siente venir un infarto tiene que empezar a toser como un descocido hasta llegar al hospital. Luego paso a la demostración: dos minutos, de continuo, tosiendo fervorosamente al volante, ya plena noche, en el interior, por una perdida ruta brasileña.

El segundo método de evangelización fue llegando a Brasilia. Charlamos un rato con el conductor que nos llevó hasta que se cansó, sacó el DVD (pura tecnología al servicio del Señor) y nos puso una peli yankee que se hacía pasar por entretenimiento pero terminaba con la frase "después de esta catástrofe lo único que nos va a salvar es creer en Dios" (todo el film iba a tono).

Argentina es un país mayormente creyente. Pero aquí ya nos sorprende la cantidad de veces que Dios toma parte de las conversaciones. Respetamos las creencias ajenas y escuchamos, pero parecería que nuestros conocidos de la ruta no imaginaran la posibilidad de que uno no fuera creyente. Así se va conociendo a una nación.

Tren Vitoria - Minas

Nos dejaron a las diez de la noche en Vitoria. Llegamos aquí sólo para tomar el tren. Fuimos a un hotel de mala muerte, sucio, cama dura que se desarmó a medianoche y una cucaracha bien grande de recepcionista en la puerta. Nos levantamos bien temprano para tomar uno de los dos únicos trenes de pasajeros del Brasil: La Estrada de Ferro Vitoria - Minas. El ferrocarril aprovecha las vías del corredor por el que sale el mineral desde el interior de Minas Gerais al puero de Vitoria. Vimos como diez o doce trenes llenos de mineral en sentido contrario al nuestro, algunos de ellos de hasta 210 vagones. Nuestro tren es el método más económico (mitad que el ómnibus) para ir de Vitoria (capital de Espirito Santo) a Belo Horizonte (capital de Minas Gerais). El servicio es verdaderamente imecable. Se demora 13 horas, contra 8 o 9 que puede tardar el ómnibus. Pero compensa la posibilidad de disfrutar el paisaje y ese triqui-traque tan especial que tienen los ferrocarriles.

Belo Horizonte y Lagoa Santa.

Bajamos tres estaciones antes de Belo Horizonte con la idea de ir a Ouro Preto, una ciudad colonial reconocida por la Unesco. Cuando nos dimos cuenta de lo caro que sería la visita por Semana Santa, decidimos cambiar planes. Así fue que después de una noche en un hotelito muy lindo fuimos para Lagoa Santa, a unos kilómetros de Belo Horizonte, donde Piti y Karie nos esperaban.

Los días con ellos fueron realmente fantásticos. Ya que estuvimos prácticamente todo el tiempo juntos y siempre había de qué hablar. Piti trabaja en irrigación de jardines y nos mostró uno de los countries donde tiene la mayoría de sus clientes. Qué casas! Como en Argentina, en Brasil la diferencia de clases sociales es enormes. Algunos tienen casas de 300 metros cuadrados para el fin de semana y otros no tienen más que cinco ladrillos para armar algo en una favela. Historia repetida en toda latinoamérica. Lo más terrible es que todos estamos "acostumbrados" a esas diferencias, y ya ni nos asombra. El sistema entero está siempre hecho para los ricos. Según nos dicen el gobierno de Lula ha abierto un poco los ojos hacia los pobres, tratando de crear posibilidades para crecer. Pero mientras exisan los countries (muchos dueños son pastores evangelistas... más contradicciones), no puede nunca existir la igualdad. Es hasta morboso, diríamos, la manera en que el que tiene se aisla de la realidad.

Karie es norteamericana, hace cinco años vino, enamorada, a vivir a Brasil. Se casó con Piti y así pudo quedarse a trabajar de profesora de inglés. Trabaja mucho, pero se hizo siempre un tiempo para charlar un rato con nosotros. Con ellos vimos una peli "Into the Wild" (película que se está volviendo de culto para muchos mochileros... nosotros tenemos otras opiniones) comiendo pipoca (pochoclos). Qué bueno un poco de sentimiento hogareño.

Al otro día la propuesta era ir a pasar el fin de semana a Sierra do Cipo con la idea de dormir en una posada muy bonita y hacer caminatas todos los días a alguna cachoeira (cascada). Nada de eso sucedió. Llegamos con lluvia, este ambiente parecía anunciar que algo malo iba a suceder. Después de una mañana tranquila, de lectura y desayuno tranquilo, nos sentamos a almorzar. De pronto, gritos y corridas. El dueño de la posada, hasta cinco minutos antes alegre y charlatán, estaba teniendo un paro respiratorio. Piti y Karie reaccionaron rápidamente haciendo resucitación cardiopulmonar hasta que se lo llevaron en una ambulancia. Falleció en el hospital.

Por supuesto el clima ya no daba para nada, más cuando en el interior tienen la costumbre de velar al muerto en la casa. Hicimos las mochilas y nos volvimos a Lagoa Santa.

Al otro día Piti y Karie nos invitaron a una fiesta familiar en otro pueblo. Nos recibieron como si fuéramos parte de su entorno. Era el cumpleaños del abuelo de la familia, un hombre de 80 años con una sonrisa y picardía permanente, que nos enseño cómo hay que vivir y reír de la vida sin que importe la edad. Enseñanza también de Don Clerio, el dueño de la posada que había pasado a mejor vida el día anterior mientras jugaba con el nieto. Sus familiares aseguraban que era un hombre que querría dejar tristeza tras de sí.

Pasamos el día y la noche en la quinta con la familia de Piti y Karie. Al otro día nos despedimos muy calurosamente; Brasilia nos esperaba.

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Foto 1: la Ruta a Vitoria.
Foto 2: Estrada de Ferro Vitoria -Minas, llena de Sierras, ríos, túneles... una delicia de tren.
Foto 3: Piti nos invitó a acompañarlo en bici a su lugar de trabajo.
Foto 4: Capibaras (carpinchos) en Lagoa Santa.
Foto 5: Haciendo ñoquis para Piti, Karie y una pareja amiga.
Foto 6: la familia de Piti y Karie posó para nuestra cámara.

1 comentario:

  1. Que linda essa viagem de vocês! Eu e o Felipe ficamos com vontade de fazer esse passeio de trem...

    E eu gosto muito de Raul Seixas! Na próxima vez que encontrarem alguém tocando violão, digam: "toca Raul!" Com certeza vocês vão gostar!

    Beijos e saudades!
    Gabi

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