martes, 20 de abril de 2010

La suerte de la ruta, de Brasilia a Salvador, pasando por Lençois.

Haciendo dedo para Salvador nos levantó una pareja después de 4 horas bajo el sol. La espera bien valió la pena. Jorge y Uisa vivieron ocho años en España y manejaban a la perfección el idioma. Así que nos relajamos y empezamos a hablar sin parar. Ellos iban para Lençois, un pueblo histórico de la Chapada Diamantina. Aunque nosotros queríamos ir directamente a Salvador, la lluvia y un repentino malestar de Regi nos hicieron seguirlos al pueblito.

No pensamos que nos iba a impactar tanto. Las estrellas calles empedradas y las casas de estilo colonial, perfectamente mantenidas nos invitaron a quedarnos dos noches. El pueblo se llama Lençois (sábanas) porque así se veían de lejos las carpas de los muchos mineros que vinieron a buscar diamantes a esta chapada. El que hoy es sólo un pueblito llegó a ser tan importante en su momento que hasta tuvo un viceconsulado francés. Hoy es un pueblo turístico pequeño, pero ideal para salir a explorar el parque nacional que lo rodea.

Con Jorge y Uisa salimos a hacer un par de trilhas y a darnos chapuzones en los pozones que lor arroyos horadan en la roca. Salimos a tomar una cerveza y a probar una carne de buey brasileña que acá llaman picanha. Al día siguiente salimos de Lençois hacia Salvador. Jorge y Uisa, bahianos los dos, no sólo nos llevaron al centro mismo de Salvador, sino que nos acompañaron, hotel por hotel, y nos regatearon el precio de la habitación, prolegómeno indispensable al alojamiento. Nuestra mayor gratitud hacia ellos.

Fueron tan sólo dos días, pero un hermoso regalo de la ruta.

1 comentario:

  1. A Chapada Diamantina é líndissima! Uma das melhores viagens que fiz na minha vida foi à Lençóis.

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