martes, 20 de abril de 2010

Salvador, nuestro camino al norte de Brasil.

Salvador te recibe con un mar interminable de favelas. Alrededor de la mitad de la población vive en barrios y viviendas informales. Los edficios chetos de Salvador son casi normales en otras ciudades.

El sonido de nuestra letra Jota no existe en portugués.

No se puede caminar por centro de Salvador sin que te pidan un vuelto, te quieran vender un paraguas, te pidan una moneda por una cinta que dice "abençoado" (bendecido) o lo que te imagines. Y siempre, siempre, te ven la cara de tonto con el precio.

La letra Jota se pronuncia como la "sh" de "shampoo".

Gerardo es un argentino, ex empresario fallido devenido a feliz. De 52 años, que hace once tuvo que irse a Brasil después de perder todo. Ahora trabaj en el hostel donde paramos, tiene su vida en Salvador, sus hijos, su ex mujer, su trabajo, y, lo más importante, su negra. Según él, Salvador es Nápoles en Brasil, un buen resumen del bahiano y su estilo de vida. Habla 4 idiomas (tienen que escuchar su acento al hablar portugués).

Así que cuando se ríen escriben "hahaha", porque "jajaja" se pronunciaría "shashasha".

El Bahiano es soñador, tien grande planes, magníficos todos. Los que nunca ni siquiera comienza a emprender. Pero inexplicablemente tiene y transmite felicidad.

Desayuno cosmopolita, dos argentinos, otro argentino que vive en Brasil, un hindú que vive en Nueva York y una francesa. Charlas de viajes, planes e itinerario sobre la mesa, la francesa comenta, "y después voy a Guayana francesa". Asentimos y enfatiza, sonriente e inocente "no es tan lindo tener un pedazo de Francia en Sudamérica?!" Fabián barre de un manotazo el café, las frutas y el resto del desayuno al lanzarse al cuello de la infame colonialista. Regi y el hindú tratan de liberarla del ahorcamiento. Gritos y corridas. La madmoiselle sigue contando de sus viajes. Regi y Fabi se dan una mirada cómplice mientras vuela la imaginación.

"Imprimido" y "escribido" son correctos en portugués. No hay que acostumbrarse.


La comida típica de Salvador es el acarajé o abará. Se hacen con harina de mandioca, llamado aipim en esta zona y con maíz. El sabor es parecido a la pamonha, que a su vez es parecida a la humita argentina. El acarajé es frito, como una torta frita pero con cubierta de pan rallado. Y el abará es cocido en hoja de plátano. Después de cocinarse se la abre y se la rellena con verduras, salsas y camarones. En la zona turística, el Pelourinho, piden cinco reales. Se consigue por 2,5 en la ciudad baja.

"Exquisito" en portugués es una porquería. El abará estaba "muito legal" (está muy bueno).

Un ex abogado que largó todo en Buenos Aires y se vino a Río de Janeiro a vivir alquilando departamentos de vacaciones para turistas. Sus propias vacaciones son unas semanas hurgando el mundo y el submundo de Salvador para buscar el hueco donde colocar un hostel el próximo carnaval.

El portugués tiene muchas contracciones, de + o = do (de + el = el), em + o = no (en el). y así casi todos.

Un comerciante que tiene dos posadas para viajeros, una de ellas, la mejor de Salvador y no viaja; tiene una escuela de idiomas y no habla inglés, contesta las reservaciones con el babel fish de google. Pero tiene eso que precisa para ver un buen negocio.

"O Governo da Bahia no combate á Dengue", cartel del gobieron con el mosquito buscado. No es que no les importa "no" es "en el"; "não" significa "no".

Un ex estudiante de filosofía con pasajes en mano, esperando sus vacaciones, listo a conquistar el mundo.

"O Fabián", "A Regina", para los nombres se antepone el artículo, no queda grasa (no acostumbrarse).

Una pareja alemana recorriendo sudamérica en velero con un amigo. Se pasaron dos meses en Buenos Aires buscando dónde hacer una reparación. Pegamos buena onda, ojalá escriban.Detrás de la banda de tambores viene un grupo mixto de brasileños y turistas gringos danzando. A la cabeza dos o tres negros de abdomen marcado, músculos omnipresentes y piel bien oscura lidera el grupo, guiando la danza. "São caçadores" nos dice Anderson, el ex estudiante. "É un tipo de dança tribal africana?" pregunta Fabián. "No, no, no..." sonríe Anderson.

"Por azar" es un azar de resultados negativos. Si queremos decir "por azar", se dice "por acaso".

Algunas gringas (algunas de las menos viajeras) vienen a buscar turismo sexual. El negro discriminado en Londres, París o Berlín puede ser un cazador en las calles de Bahía. Muestran sus torsos desnudos y su piel bien oscura (cuanto más oscura, mejor). Luego de cazar sus presas se hacen pagar las comidas, el hotel, la salida entera, etc. Siempre buscan a las que tienen dinero. A veces hasta las dejan embarazadas. Anderson, que es más bien mulato, recibió el comentario "ay, si tu piel fuera un poco más oscura...". Risas.

"Preto" es el color negro. "Negro" es la persona de color. Usar "preto" para la persona puede sonar agresivo.

Recital, música, gento bailando y porros pasando. Una media docena de policías militares pasa contra la pared y revisa gente casi al azar. Ningún turista, casi todos en la pared son jóvenes negros. Racismo? El único policía blanco es un agente, el oficial a cargo es el más negro de todos. Un dealer asoma la cabeza entre la multitud en la otra punta de la muchedumbre, sigue trabajando.

Carne de sol com aipim. Carne secada al sol rehidratada y cocia en pedazos, con puré de mandioca.

El 70 % de los bahianos es de raza negra. Se respira la cultura africana en todos lados. Museos, trajes típicos, comida, capoeira. La música es omnipresente. Un hombre pasa con un parlante enorme montado en una carretilla pasando música.

Bolinhos. Carne envuelta en aipim, envuela en pan rallado, frito. 1,5 R$, comida al paso.

Un hombre, muy gentil, uruguayo, se acerca y nos comenta de un bar que, del lado de atrás, tiene un balcón que da a la ciudad baja. Nos acompaña y nos cuenta algo de la ciudad. Muy agradable. Al rato se descubre: es misionero en comunidades del interior.

El camarón es bien barato, aparece en empanadas, acarajé y varias otras comidas.

La ciudad alta y baja están unidas por dos planos inclinados y un elevador. Postales típicas de la ciudad. Sólo cuesta quince centavos. Bajar caminando puede ser peligroso.

Aquí la uva se usa mucho más para jugo que para vino.

Lluvia, lluvia, lluvia. Los deslizamientos de tierra son previsibles. Tomamos un colectivo "circular" para conocer Barra, otro barrio típico. Al volver vemos que la calle de subida (por la que habíamos pasado media hora antes) se había desmoronado. De suerte no había vehículos pasando.

El arroz está en todas las comidas. Pidan lo que sea, les van a traer un bol de arroz blanco para acompañar.

En el Pelourinho hay edificios hermosos, bien mantenidos. Per ola mayoría está muy deteriorado. Mucha policía, cada dos esquinas hay un par de uniformados. Turistas seguros, el resto de la ciudad es tierra de nadie.

El feijão (poroto negro) está en la mitad de las comidas.

Vamos a una presentación de un documental sobre Euclides da Cunha, uno de los mayores abolicionistas del siglo XIX. Centro de cultura de la municipalidad. No nos dejan entrar en bermudas.

Los martes es la noche que se pone bueno en Salvador.

Cinco días de lluvia. Sale el sol, salimos a la ruta. 2200 km por delante hacia Belém do Pará.

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