jueves, 3 de junio de 2010

Saliendo de Venezuela.

Saliendo.

De Mérida tomamos un ómnibus a Maracaibo. En la terminal misma subimos a un colectivo destartalado que nos llevaría a la frontera con Colombia. No llegó, palmó a mitad de camino.Nos devolvieron el proporcional del viaje faltante y subimos a otro micro destartalado que nos llevó al último pueblo venezolano, Filúo. Allí tuvimos una pequeña escena. El cruce se hace en taxi, que es caro y no nos espera para sellar pasaportes, cambiar dinero, etc. O se hace en camioneta, que es más conveniente. En las camionetas las mochilas debían viajar en el techo, bajo la lluvia, a lo que nos negamos. La escena fue Regi en la camioneta con la mochilona en el regazo y el chofer tirando de ellade un lado para bajarla, y Regi tirando del otro para quedársela. Cruzamos en taxi. Unas horas después nos ubicamos en un hotel en santa Marta.

Y se acabó de sacarle el traste a la jeringa. Ahí vamos con cómo vimos la Venezuela de Chávez.

Venezuela final.

Primero tenemos que hacer dos aclaraciones.

La primera es que esta no es la opinión de Regi o Fabi, sino que es una opinión promediada, para que refleje, más o menos, la visión que los dos tuvimos de Venezuela: lo que vimos, charlamos, discutimos y analizamos.

La segunda es dar a entender lo difícil que es dar una opinión sobre Venezuela.Cuando entramos nos propusimos no sólo conocer lo lindo y turístico, sino, además, conocer gente, cómo viven, cómo piensan etc. y salir con una opinión propia sobre el momento que está viviendo el país. Y no es fácil. Cuando no habla con gente las posiciones tienden a polarizarse, y cuando se recurre a los medios estos son aún más polarizados. Difícilmente un medio gubernamental diga algo que comprometa al gobierno, y un medio opositor rara vez dice que alguna cosa salió bien. Quedan los sentidos, el sentido común para ver... ¿qué? Uno no conoce la Venezuela de diez años atrás. Se puede comparar con el país vecino, pero ¿qué comparar?

Y queda la perspectiva. Si uno adhiere al capitalismo, la sociedad de consumo y la autoregulación de los mercados va a tener una visión (ni hablar si se es un genuino oligarca). Si uno cree que el sistema está enfermo,si se cree en los servicios públicos, el cooperativismo y en la intervención fuerte del estado en la economía, la visión va a ser otra (ni hablar si se es un genuino comunista).

Es muy difícil emitir una opinión seria que no venga "condimentada".Es muy sencillo decir "hay inflación" o "en los mercados no hal leche en polvo"; lo difícil es acertar culpa y solución.

Y finalmente está el tema de la democracia, y todos los valores, garantías y libertades que vienen con ella.

No vamos a hablar ni de relaciones exteriores, ni de lo indiscutiblemente bocafloja que es Chávez, cosa que sólo se aprecia por los medios de comunicación, al alcance de todos. Vamos a hablar sólo de lo que vimos, sentimos, y experimentamos nosotrosen Venezuela.

Bueno... es difícil empezar.

Empezemos contando impresiones. Antes de entrar a Venezuela teníamos miedo. Genuinamente teníamos miedo de que nos incautaran los dólares que pudiéramos cargar, temíamos no encontrar cosas en el supermercado, o que una lata de arvejas costara un bolívar al entrar al país, creíamos que no podríamos opinar mal de Chávez en voz alta. Por supuesto, nada de eso ocurrió. Un francés que conocimos en Brasil nos dijo, indignado: "yo estuve allí en el 82, y era el primer país de sudamérica, hoy es el último". Dudamos que alguna vez haya sido el primero, sabemos que hoy no es el último.

No es un país que refleje la riqueza petrolera que dicen que tiene. En las grandes ciudades las favelas son grandes, el tránsito es caótico y peligroso, hay pocas librerías, hay suciedad y basura. La gente grita lo que vende en la calle, el transporte colectivo es muy desorganizado (excepto el metro de Caracas), hay mucho diario amarillista, la policía es corrupta y medio matona. Los alimentos son caros, igual que los alquileres, pero, el transporte y los servicios son muy baratos (todo respecto al salario minimo). Dicen que hay inflación, dicen que hay desabastecimiento. De la inflación seguimos los diarios, del desabastecimiento creemos que hay exageración, aunque debemos que no hay supermercados como en Brasil o en Colombia y alguien nos preguntó "¿dónde consiguieron esto?". El gobierno regula el dólar, hay mercado negro,la sociedad de consumo es voraz y todo es importado. En las ciudades grandes, habría inseguridad (y hay lugares que dan miedo).

Claro que, ¿con qué lo comparamos? ¿Con un antes que no conocemos? ¿Con los países vecinos, o con Argentina? ¿Con lo que podría ser "si se hicieran las cosas bien"? Y ¿qué es lo que se hace bien o mal?

No hay niños en la calle. Una sola vez nos pidió plata un niño, y se veía que no era callejero. Hay adultos viviendo en la calle, pero nos parecieron pocos. Sí había niños hace cinco años atrás, pero ahora no, y eso nos llamó la atención. Todos los museos son gratuitos. Un mototaxi colombiano, que vivió dos años en Venezuela, nos dijo: "eso sí, acá no hay salud pública, en cambio en Venezuela siempre te van a atender". Nos pareció que escuchamos hablar muy poco de drogas. Jamás nos hablaron de crack o paco.

Luego está lo que el gobierno hace o deja de hacer. De acuerdo a la propaganda oficial, aquí hay una revolución; los chavistas hablan del "proceso" (si supieran lo que la palabra representa en Argentina). Cuando uno ve el consumismo que hay, parece que fuera sólo discurso, sin embargo, cuando uno se interioriza se da cuenta que hay muchas medidas que apuntan a un profundo cambio de mentalidad. La legislación fue modificada, aquí el estado puede hacer y promover cosas que en otros lados serían absolutamente imposibles (y está el dinero del petróleo para solventarlo). Y acá entramos en terreno difícil, ya que no conocemos la ley propiamente y no podemos dar una histora de estas medidas y su éxito o fracaso en cada caso.

Las grandes empresas extranjeras parecen destinadas invariablemente a la expropiación, con pelea de por medio por el valor de la indemnización. Los monopolios y los latifundios están definitivamente condenadas a la expropiaciáon también. Todas estas empresas parecen ser vueltas a modos de administración que mezclan el cooperativismo con la superivisión del estado.

No hay lugar legalmente hablando, para la especulación. Hablamos de tres tipos: con la comercialización de productos (desabastecimiento),la especulación inmobiliaria, y el comercio de divisas (dolar negro o paralelo).

En el primer caso parece ser que hay algún tipo de declaración que tienen que hacer las empresas que comercializan alimentos. Si el estado sospecha que están acaparando se produce un allanamiento y secuestro de mercaderías.

Con respecto a la especulación inmobiliaria, si usted compra un terreno y no hace nada con él. Más pronto o más tarde va a encontrar un candado y una pintada roja diciendo "Propiedad bajo vigiliancia popular, ley xxxx". O se lo va expropiar el ministerio de agricultura.

Y en para el tema de divisas, no existen las casas de cambio. Los importadores le compran dólares al estado (que se toma su buen tiempo para entregarlo) al cambio oficial, y así controlan qué, cuánto y a qué precio se importa. Los individuos que quieren viajar son los más perjudicados; previo probar que van a viajar (mediante pasajes y la elaboración de un expediente), la comisión de divisas les da 2500 dólares en tarjeta de crédito y 500 en efectivo por persona. Se imaginan que, excepto un mochilero, es muy difícil ir muy lejos con esto. Este cambio se hace 2,3 bolívares por dólar, lo cual es sumamente favorable (aunque limitado en cantidad). El resto que el viajero quiera llevar tiene que conseguirlo en el mercado negro a 7 bolívares por dólar. El cambio negro está prohibio oficialmente, aunque el chiquitaje no parece ser perseguido por las autoridades. En la misma vereda de la asamblea nacional, llena de policías, uno puede encontrar montones de arbolitos vendiendo dólares y anunciándose sin ninguna cautela.

El resto del país, hay que reiterarlo, parece como cualquier otro país sudamericano (sacando todos los carteles socialistas y bolivarianos). Tiene su cuota de desorganización, pobreza, etcétera.

Existen sin embargo indicadores de que en cuestión de equidad e igualdad de oportunidades venezuela ha mejorado. Y nosotros vimos, con nuestros propios ojos, la ausencia de chicos y gente de la calle y de villas miserias extremas como vimos en Brasil y Colombia.

Este cambio que propone este gobierno trae la ecuación de siempre. Algo menos para los ricos (y aún hay mucha clase alta) y algo más para los pobres (que también los hay muchos aún). Es decisión del pueblo venezolano si quiere o no los más y los menos de este proceso. Por supuesto que hay fallas y acieros en el camino. Habrá empresas estatizadas o cooperativizadas que fallen y otras que funcionen. Probablemente (o no), no logren el grado de eficiencia y competitividad de una buena empresa capitalista (al menos no las de aquellas que trabajen con sindicatos débiles o vendidos). Según expresiones del mismo Chávez, las expropiaciones se apuntatn a monopolios y latifundios; los emprendedores que quieran trabajar con el estado son bienvenidos. La idea de que Venezuela se está "cubanizando" nos pareció ridículamente exagerada. Esto no era la Cuba de Batista y no creemos que los venezolanos acepten pasar del mercado al racionamiento. Pero una vez más, es cuestión de los venezolanos seguir o no con ese proceso. En un régimen democrático, si este proceso falla en sus objetivos, llegará un día que el movimiento pierda fuerza y el pueblo elija otra cosa; si el proceso funciona y lo siguen apoyando, visitar este país en unos años será una experiencia muy diferente.

Lo que nos lleva a hablar de la segunda parte de este artículo: la calidad democrática. Al emrpesariado, los inversionistas extranjeros, etcétera, lo que sucede aquí no les gusta. Y no creemos que sea una cuestión de democracia, por una buena renta son capaces de trabajar en cualquier país, sin importar la calidad democrática imperante. Aquí la oposición cometió dos suicidios políticos en la época chavista. El primero fue el burdo y fraudulentamente justificado intento de golpe de estado de 2002. Y el segundo fue la negativa a participar de las elecciones legislativas del 2006 aduciendo falta de garantías. Sin embargo, desde el 98 para acá Chávez ganó todas las elecciones, excpeto un referendum por la elección indefinida (que luego repitió y ganó), todas avaladas por observadores internacionales. Sí creemos que este sector quiere desbancar al gobierno. La falta de calidad democrática que, desde nuestro punto de vista, es una realidad, no es monopolio del chavismo.

Y es comprensible, Venezuela es el único país sudamericano que, desde 1958 ha tenido una democraca continua (que Chávez llama falsa democracia), que llegó a 1998 sin ningún cambio social. No es extraño, entonces, que luego de 40 años, los venezolanos rachazaran a los partidos tradicionales y votaran a un militar golpista. No creemos que ninguno de los bandos crean verdaderamente en la democracia. ¿Alcanza esta falencia a justificar el uso de la fuerza? ¿Es esto una tiranía totalitaria? Desde nuestra visión, de ninguna manera, pero hay cosas que no nos gustan, que polarizan innecesariamente y que creemos son erradas.

La propaganda oficial es, a todas luces, abrumadora. Esto es lógico y esperable ya es un gobierno que promueve un cambio de conciencia radical y, el que vota esto, aprueba el uso de dinero oficial para promover el proceso. Pero hay puntos que nos parecen exagerados y excesivos. El lema oficial, que uno ve escrito en cuarteles militares, es "¡Patria y socialismo o muerte! ¡Venceremos!". Que se promueva patria y socialismo, bien, peo al que no es socialista, ¿muerte?

La figura de Chávez aparece en todos lados. Hay cuatro o cinco canales y varios diarios oficiales, algunos más culturales que informativos, pero en todos, de tanto en tanto, aparece alguien agradeciéndole algo a Chávez (los canales de oposición no son mejores, ojo). Resulta sumamente difícil encontrar información fiable.

No podemos decir que no haya libertad de prensa. El que quiere informar contra Chávez lo hace, lo hemos visto. Pero, la presencia masiva de medios oficiales (mucho diario gratuito) complica al ojo desprevenido.

El manejo de fondos nacionales, igual que en Argentina, es discrecional, gobernador del partido recibe, el otro se joroba. En el distrito capital, el alcalde es opositor. Sin embargo, legalmente, en un mecanismo que no entendimos, el gobierno nacional montó una suerte de alcaldía paralela que vació de recursos y funciones a la alcaldía opositora. Todo legal. Cero acatamiento de la voluntad popular.

Luego hay cosas que no pudimos verificar. ¿Existen listas negras para el empleo en el estado? ¿Son reprimidas las manifestaciones contrarias al gobierno? ¿Se persigue de alguna forma a los opositores? Esas no son cosas que uno presencia en la calle, mientras viaja por ahí. Pero hay señales. Los plomos en el cuero cabelludo de César son bastante elocuentes. Vimos un diputado del PSUV (chavista) diciendo que una denunciante "tiene los intestinos pegados al cerebro" en vez de tomar la denuncia. No es algo visible, pero algo huele a podrio en Dinamarca.

Y es un error. Porque la polarización crea rechazo, y un perdigonazo crea un rechazo furioso e irreversible. Y para nada podemos decir que todos los que se oponen a Chávez sean oligarcas.

En definitiva, es difícil llegar a una opinión. Para quienes creemos que esta sociedad necesita un cambio, nos resistimos a pensar que ese cambio no sea compatible con un fuerte compromiso con la calidad democrática. Cuando uno nota las cosas buenas que vinieron con el Chavismo, se esperanza, cuando descubre el lado oscuro, se decepciona. La oposición empresarial nos causa rechazo. ¿Y dónde nos paramos? No es fácil.

Creemos que podemos terminar reiterando un par de cosas. No vimos ningún desastre en Venezuela como país. Vimos cuestiones sociales que llamaron nuestra atención. Es derecho de los venezolanos cambiar su sociedad si así quieren hacerlo. El empresariado debe aceptarlo y avenirse a hacer negocios bajo las nuevas formas que los venezolanos elijan para sí mismos.

Y esperamos que, si eso sucede, sea de forma democrática, no entendemos que, a largo plazo, nada bueno pueda salir de otro modo de hacer política.

Todo esto dependerá de la participación real del pueblo venezolano en la vida política del país.

Se verá que pasa de acá a las elecciones del 2012.

4 comentarios:

  1. Gracias chicos, algo de eso vimos. Más que nada estuvimos en Maracaibo, polo opositor, una ciudad muy insegura y sucia. Ya lo discutiremos asado de por medio, pero como ustedes dicen es muy dificil llegar a una opinión. Nosotros quedamos con un gusto amargo más que nada.
    Los esperamos!!!

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  2. Muy imparcial y objetiva su visión sobre mi querido país.Pienso que se necesitaría vivir acá para conocer muchos lugares lindos,en tan poco tiempo no se puede ver mucho. Y con respecto a nuestra política, que les puedo decir que ya no les haya dicho. Solo espero que ustedes no se hayan quedado con el gusto amargo con que quedó su amiga María Virginia a la cual quizás no le tocó haber dejado amigos acá. Te invito Bertetti a que cuando vuelvas (si vuelves)a conocerme a mi y a mi familia y arepa de por medio.. volverás a tu tierra dulciiiiiiiiiiiita como agua de papelón.. Un abrazote mis queridos marplatenses.

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  3. Excelente RESUMEN analítico amigos, serán siempre bienvenidos a nuestra tierra de gracia con sus puntos positivos o negativos igual los recibimos con los brasos abiertos por que al final tenemos entre ceja y ceja el pensamiento de una sola PATRIA GRANDE llamada LATINOAMERICA !!!

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