domingo, 15 de julio de 2012


domingo, 15 de julio de 2012


Jujuy, Abril 2012.


Blog viaje a Jujuy con Gaby y Diego

Ya pasaron algunos meses desde que nos decidimos a hacer el viaje de una semana a Jujuy con Gaby y Diego, a quienes debería presentar antes de comenzar a escribir. Esta gente linda son en primer lugar nuestros nuevos amigos en Santa Fe, nos conocimos gracias a América. La última entrada de este blog fue cuando viaje a encontrarme con Fabi en Río de Janeiro, marzo del 2011. En ese momento sólo teníamos a América, que se quedó en la guardería de Gaby durante esos días. A partir de ese momento poco a poco fue creciendo la amistad. Un año después estábamos viajando los cuatro juntos en la Kangoo de ellos para el Norte de la Argentina.

¿Quién hubiera dicho que este viaje se iba a poder concretar finalmente? Fabi estaba navegando y no sabíamos si volvía a tiempo. Además en el medio de eso teníamos que concretar la firma de la venta del departamento en Mar del Plata…y tampoco es para olvidar mencionar que justito ese mes nos empezaban a hacer la casa…cuantos cambios desde el último blog! Depto vendido, casa en construcción, nuevos grandes amigos y Lola ya era también parte de nuestra familia.

Purmamarca
En principio no íbamos a viajar pero cuando Gaby y Diego sacaron un mapa para mostrarnos cuál era el plan, nos miramos a los ojos con Fabi y sabíamos lo que íbamos  a decir: nos íbamos de viaje al NOA. Unos días después estábamos arriba de la camioneta para empezar el viaje: Diego al volante, Gaby de copiloto, Fabi, yo y Gerardo al frente. (Gerardo. P.S fue nuestro guía durante todas las andanzas. A veces nos mandaba a cualquier lado, pero en general sus consejos fueron muy aprovechados. A pesar de esto, qué les voy a decir….sigo siendo una chica a la antigua: me sigue gustando la sensación de sacar un mapa de papel y poder ir marcándolo con una birome a medida que se va haciendo camino al andar.

En el viaje de ida nos sorprendió la “nada” de la ruta que cruza Santiago del Estero. La gente sobre la ruta sin agua, gas o electricidad vendían cactus y tortuguitas (que recién a la vuelta descubrimos que en realidad no son animales exóticos en miniatura en venta ilegal, sino una especie de zapallo o calabaza). La primera noche fue en Purmamarca. Yendo hacia allí habíamos hablado por teléfono con Coca, la dueña del hospedaje que nos recibió a las 2 de la mañana en pantuflas y bata. Nos fuimos a dormir rapidito y en silencio para no despertar a nuestro compañero de cuarto portugués.

Con Fabi ya habíamos estado en Purmamarca en el año 2003 y realmente nos asustó un poco los cambios del pueblo, que se ha convertido en un espacio dedicado casi exclusivamente al turismo, con hoteles de varias estrellas y restaurantes de lujo…siempre conservando el estilo “jujeño”. Pero a uno le da un “que se yo” ver como todos los pueblos hermosos por ser originales se van transformando en una nueva creación con la mirada puesta en el turismo de colectivo que llega, está una hora y se vuelve a ir dejando algo de dinero en el pueblo pero llevándose parte de su alma.


Situación: estábamos en una panadería con Gaby comprando cosas ricas con semillas y alfajores hechos de productos de la zona. Tranquilas preguntábamos el precio de todo y cuáles eran los ingredientes. Adelante nuestro estaban dos porteñas y un pibe norteamericano que estaban muy apurados a que el empleado les de su café ya que se les iba el ómnibus y tenían que aún recorrer el pueblo y llevarse unas fotos.

Siempre digo que está bueno dejar de hacer algo en los lugares que uno visita para entonces tener la excusa para volver. Con Fabi nos pasó esto con Jujuy. Nos quedó poder llegar a las Salinas Grandes. Hacia allá fuimos con la Kangoo. Llegamos a más de 4000 metros de altura, a un lugar único. Paisaje amplio y despejado hasta que se ve una gran mancha blanca que parece nieve. Sacamos las fotos que sacan todos los turistas, probamos el agua salada (muy salada!) y volvimos con un par de zapatillas hechas de barro y lavadas con el agua más salada del mundo (para saber más sobre esto preguntar a Fabi… J) y con el auto a medio trajín. Algo fallaba así que fue la excusa para ir hasta Tilcara y buscar un taller. No tuvimos suerte, pero a pesar de esto a la noche salimos a cenar con la mejor onda. Peña, buena comida, amigos…qué más se puede pedir?

los cuatro en Iruya
Al otro día Fabi y Diego se levantaron muy temprano para ir hasta Jujuy a buscar un tallerista que arreglara la Kangoo para poder seguir viaje. Con Gaby aprovechamos esa mañana para entrar a todos (literalmente) los negocios de artesanías del pueblo. Llegaron los chicos al mediodía y seguimos viaje hacia Yavi, a unos 10 Km. De La Quiaca. El pueblo es marrón, todo de barro, las calles de tierra, la montaña también. La posada fue una muy buena elección. Solo hubo dos inconvenientes: No pudimos comprar nada para comer, así que cenamos pate con pan y tomate...Fabi no ceno, le dolio la cabeza y el estomago. ¿Le habrá hecho mal salir a correr para probar sus pulmones a 3000 metros sobre el nivel del mar y después fumar en pipa? Digo, puede ser, siendo que hasta caminar agita si uno no esta acostumbrado a la altura.

Buenas noches Yavi. Silencio absoluto.
Yavi Chico

Al otro dia conocimosYavi Chico y de ahi cruzamos a Villazon, más que nada a comprar “algunas” cosas. En un momento Diego que llevaba las bolsas de Gaby se sentó en la vereda a descansar un rato. Eran tantas las bolsas que tenía alrededor, que estuve a punto de comprarle algo…parecía uno más de la feria!

Camino a Cochinoca
Después quisimos salir un poco de la ruta así que camino a Humahuaca entramos unos cuantos kilómetros para conocerCochinoca.

Iruya
Humahuaca también esta cambiado, pero por suerte los habitantes lucharon por una decisión del municipio para que ninguna persona que venga de fuera del pueblo pueda poner un negocio o posada en el centro Histórico y Antiguo. Una bendición para estos pueblos.

Al otro día fuimos para Iruya a pasar una noche. Que camino! El pueblo es empinado, empinadísimo y costaba caminar, pero logramos llegar de alguna manera al hostal que estaba bien al fondo del pueblo. Logramos ver una procesión tradicional por Semana Santa. Aprendimos la diferencia entre un burro y una mula sintiéndonos muy ignorantes, conversamos desde el balconcito del hostal mirando hacia la montaña, comimos en un comedor muy rico y muy económico. La pasamos bien!



Cena en calle Balcarce, Salta.
Al otro día empezábamos a pegar la vuelta con una parada en SaltaCapital.

Cena típica en calle Balcarce: Locro, empanadas, humitas, tamales, buenos amigos…que mas se puede pedir?

Volvimos con una sonrisa en la cara, muchas aventuras por contar y un baúl lleno de medias de alpaca y manteles para todo el mundo.








Jujuy 2012

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