jueves, 5 de marzo de 2015

Ultima parte del viaje...

Hoy siento que el viaje se termina...saliendo de Puerto San Julian nos dirigimos a Bahía Bustamante y Camarones.

A mitad de camino visitamos el Monumento Natural Bosque Petrificado. Son 50 km de tierra para encontrarse de pronto en el medio de la nada misma, donde pocos animales aguantan la vida sin agua dulce de río ni lluvias. Acá se ve historia natural. Frente a nosotros teníamos un árbol recostado de varios metros que ya no era materia vegetal sino mineral. Una roca con betas de árbol, con sus marcas de anillos y astillas. Allí hubo agua, hubo actividad volcánica y hubo dinosaurios. Hubo un bosque tupido donde hoy hay nada. La historia natural, esa que nos tratan de explicar en la secundaria y a la cual nosotros le escapamos. Hoy, de adulta, entiendo que esos conocimientos son tambien viajar, tratando de entender el pasado para viasualizar lo que somos. Seres que no tienen control sobre nada. La naturaleza tiene el poder absoluto sobre nuestras existencias. Los cambios son gigantes. Tal vez de acá a un millón de años vuelvan los dinosaurios. ¿por que no?

Bahía Bustamante fue una gran decepción. Son 35 km de tierra desde la ruta 3 para encontrar una cerca cerrada que dice que SOS bienvenido pero si hiciste reserva. Resulta que es un pueblo privado dentro de una estancia que se fundo por pioneros de la zona para la explotación de las algas. Hoy la empresa se llama Soriano S.A. nos vino a recibir una persona para saber si teníamos reserva. Al decirle que no nos explico que las posibilidades de hospedaje eran el hotelito con pensión completa y dos actividades por 250 doooolllaaareeessss la noche. O sino la versión económica era una casi ta con cocina, sin nada incluido a 140 dooollaressss la noche. Acampar no se puede y ademas no hubiéramos querido. Por la presencia de las algas es impresionante la cantidad de moscas. Ni siquiera pudimos sentarnos a comer un sándwich que habíamos llevado. Así que, espantados por los insectos y los precios, escapamos por el camino interno de ripio hacia Camarones.

Allí encontramos el camping municipal muy cómodo y frente al mar. La visita a Cabo dos Bahía es para otro post, principalmente la experiencia en la pinguinera. Día que no me voy a olvidar nunca. Fue naturaleza viva, sin un zoológico que marque limites al comportamiento puro de estas aves. Camarones es un pueblo que ha crecido mucho pero que en realidad no tiene gran actividad económica. Básicamente la gente busca acomodarse con un empleo en lanadministracion publica. Un mal que fuimos viendo a lo largo de toda la patagónica. Los barcos de pesca no consiguen quien trabaje. Es un pueblo con grandes problemas para conseguir agua dulce, hay un acueducto y otro en proyecto desde hace dos años atrás. Pero el cuidado del agua es extremo.

Camarones quedo atrás para acercarnos a otra historia. Gaiman y los asentamientos galeses de fines del siglo XIX. El museo del ferrocarril viejo es imperdible. No solo por los objetos que se muestran sino porquien lo dirige que no para de hablar de historia de la zona. Solo es cuestión de hacer preguntas. En Gaiman nos dimos el lujo de sentarnos en una de las casas de te para descubrir que la tan famosa torta galesa no es de Gales ! Sino que fue un invento de los galeses en la patagonia aprovechando las frutas que tenían como recurso en la zona.

Siempre hay cosas que se dejan de hacer en un viaje. Esta vez fue la Península de Valdés. Ya no dan los tiempos, pero siempre siglo que mejor dejar de hacer algo para tener la excusa de volver.

Después de empalagarnos de dulce con te y varios km de ruta, llegamos a Viedma. Estoy con sueño, ya son las 2 de la mañana.

Aun tengo piel de gallina de la llegada a la pinguinera, ya les contare...

Mañana a Bahía Blanca, al encuentro con amigos viajeros, tal vez a comenzar los planes para una próxima salida al mundo.

Hasta mañana.

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